turf
03/11/2009

Toda Australia se detiene al paso por la meta de “Shocking”


Parece increíble para nuestro concepto europeo pero es una tradición introducida en 1877: el día que se disputa la Melbourne Cup es Fiesta Nacional en Australia, un día de vacaciones y de barbacoas primaverales a lo alto y ancho de este casi continente. Unas 120.000 personas se desplazan hasta Flemington, a sólo cuatro paradas en tren del centro de la ciudad, pero varios millones se reúnen en bares y hogares para ver qué ocurre con la única apuesta hípica que hacen en todo el año. El Derby inglés en Epsom, el Arco del Triunfo en Longchamp, la Breeders’ Cup en Santa Anita o el majestuoso mitin de Royal Ascot… ninguna de estas carreras, todas ellas con un enorme atractivo local que traspasa fronteras, tiene el impacto a nivel nacional que la Cup disfruta en una nación cuya colonización comenzó en 1770 y cuya primera jornada de carreras en Flemington se celebraba tan pronto como 1840. Sólo 21 años después “Archer” ganaba la primera edición de la Melbourne Cup por delante de “Mormon”; los dos caballos repetirían la gemela en orden al año siguiente.

Tengo una mala noticia para todos los fans enfermizos al turf en nuestro país. La carrera de caballos más espectacular de todo el globo, esa que como La Meca para los musulmanes todo aficionado tiene que visitar por lo menos una vez en la vida, está a 17.000 kilómetros de nuestros hogares. Nunca, ni de lejos, nadie que se haya limitado a recorrer, de arriba abajo, todo el principal turf europeo sabe en toda su extensión lo que una carrera de caballos puede significar para una comunidad. Sin duda es imposible separar lo que es meramente una carrera de caballos, una simple competición deportiva y de un deporte minoritario, de la parte de celebración, día libre ganado al trabajo y tradición meramente juerguista. Pero el todo, lo hípico y lo lúdico unido en un conjunto poderoso llamado Melbourne Cup, trasciende cualquier cosa que podamos conocer los habituales de La Zarzuela, Lasarte, Orense o Dos Hermanas y ocasionales visitantes de Longchamp, Dax, Leopardstown, Ascot o San Siro. La Sociedad de Fomento hará bien, el día que se consiga reponer de su actual situación financiera, de enviar con los gastos pagados no sólo a una sección específica de este sector, sino a todo el sector en su conjunto a aprender, cada uno dentro de su parcela, lo que una sola carrera de caballos puede significar dentro de una sociedad.

Y de muestra sirva un solo botón de tantos que he podido comprobar en los pasados días: ¿pueden imaginar un desfile por la Gran Vía o por el Bulevar donostiarra en el que los jinetes y entrenadores de cada uno de los participantes en el Gran Premio de Madrid o en la Copa de Oro de San Sebastián desfilaran en deportivos descapotables, con bandas de música aportando el ambiente y siete de los caballos antiguos vencedores en las citadas carreras desfilaran siendo aclamados por las masas, que les conocerían por su nombre y el año en el que vencieron? Pues todo esto ocurre en Melbourne cada año en la mañana anterior a la carrera, un lunes que para todos los australianos recibe el nombre de Víspera de la Copa.

Siendo testigo de estas y otras muchísimas pruebas del alcance social de la prueba, la propia carrera en sí puede llegar a quedar en segundo plano si no está a la altura de las expectativas. 149 largadas después de “Archer”, “Shocking” cruzó la meta por delante de “Crime Scene” realizando una gesta tan impensable en Europa como cotidiana en las antípodas: vencer en la Cup tras haber corrido –y triunfado- en el Lexus Stk. (Gr.3) ¡¡ sólo tres días antes!! De hecho el historial reciente de este cuatro años hijo de “Street Cry”, si lo hubieran provocado Aidan O’Brien, Royer-Dupré o Mauri Délcher, habrían sido acusados de trato inhumano con el animal: ganó el Lexus el 31 de octubre, había sido segundo el día 17 de ese mes, segundo el día 10, tercero el 25 de septiembre y noveno el 12 del mismo mes. El segundo favorito de la prueba, “Alcopop”, intentaba ser el primer caballo desde “Brew” en el año 2000 en vencer con tan largo descanso previo… ¡sólo 23 días!

El auténtico mito viviente en este país, el entrenador Bart Cummings, ensilló al ganador de 2008, “Viewed”, favorito 5 a 1, para llevarse a casa su 13ª Melbourne Cup, además de intentarlo también con dos buenas opciones en “Roman Emperor” y “Allez Wonder”, ésta última con Michelle Payne buscando la primera victoria de una jinete. Pero tendrá que ser en otra ocasión para este preparador de 82 años cuyo padre también entrenó al ganador de la Copa en 1950. El otro favorito, “Alcopop”, perseguía el sueño en su día perfilado en la película “Héroe a rayas”, la del equino (en la peli era una cebra) entrenado en una granja, conocedor de los centros de entrenamiento de los hipódromos sólo en los días de carrera, y cuyo preparador y jockey son absolutamente desconocidos incluso para la afición más entendida. Su padre es el poco glamoroso “Jeune”, precisamente un ganador de la Melbourne Cup, una característica que no se daba desde 1984 pues no adquieren los ganadores de esta carrera grandes expectativas de cría. Durante la recta final, a la vez que “Shocking” lanzaba su ataque, “Alcopop” tuvo un amago por el exterior que llevaría a aullar con razón a los cientos de miles de fans que deseaban vivir el gran final de este cuento de hadas pero los 3.200 metros de la “carrera que detiene una nación” parecieron demasiados… o la clase de este cinco años un pelín escasa para semejante escenario desconocido.

Texto y Fotos: Jesús de Miguel
Foto Portada: El entrenador Mark Kavanagh y el jockey Corey Brown disfrutan su primera Copa de Melbourne
Foto Principal: Por tercera vez, Godolphin es segundo, precedido esta vez por “Shocking”, hijo precisamente de su semental “Street Cry”


 


caballo hipano arabe

 

© Paddock-News.com