ESCUELAS Y PROFESORES
Un rey de la India condeno a muerte a un hombre , el cual al conocer
la sentencia le dijo: “Si el rey tiene compasión y me perdona
la vida , en el plazo de un año yo enseñaré a volar
a su caballo”, conforme, dijo el rey y añadió; pero
si en ese tiempo el caballo no es capaz de volar, serás ejecutado.
Cuando los amigos le preguntaron como pensaba cumplir lo prometido el
hombre dijo: “En el plazo de un año, el rey puede morir, ó puede
que sea el caballo el que muera, ó ¿quién sabe?,¡Puede
que el caballo aprenda a volar”.
Hace ya algunos años, en el Concurso Hípico de Saltos de
Obstáculos que se celebraba en Logroño con motivo
de las fiestas de San Mateo, el ahora jinete en
activo mas veterano de España,- parece que para él no pasan
los años-, después de ganar una prueba grande se ponía
a disposición de la ágil pluma de una periodista local para
la correspondiente entrevista de la que fui testigo presencial,
como me consta que a él no le importa que lo recuerde, así lo
hago.
Entre las muchas preguntas formuladas, la periodista hacía referencia
a la cantidad de profesores de equitación que conocía, de
todas las disciplinas, repartidos en : picaderos, ganaderías, clubes
etc., y preguntaba los requisitos necesarios para serlo. Nuestro querido
amigo le contestó: “Para ser profesor de equitación, solo
se necesita tener un alumno”
Esta breve y sabia respuesta ,me “da pie” para
escribir sobre uno de los grandes males del nuestro deporte, que
no es otro que la falta de titulaciones, y sobre todo la de una Escuela
a nivel nacional con facultad para darlos.
Hoy muy brevemente y a mi manera, repaso la historia y expongo lo que creo
debe adornar al profesor de equitación y a la Escuela donde
debería formarse.
Son los Reyes Católicos los que incorporan a
la Corona las “Órdenes Militares”, años
más tarde las “Maestranzas” ocupan el lugar
vacío que dejan aquellas y a ambas hoy se las considera como
los auténticos pilares de todas las “Escuelas”, a
pesar de ser en 1744, con la creación de la “Escuela de
Equitación de Zaragoza” del Conde de Sástago,
y en 1775 con la de la “Real Academia y Picadero de Ocaña”, cuando
se hace realidad el antecedente más significativo de una “Escuela
de Equitación”.
La finalidad principal de todas las Maestranzas, Academias y Picaderos,
era la de formar jinetes para practicar la equitación y la esgrima
a caballo y por eso fueron la cuna de la enseñanza ecuestre en España.
Con las notas siguientes trataré de exponer el compromiso que contraen
los que se dedican a la enseñanza de nuestro deporte y que derivan
de su nombre:
“Profesor de Escuela de Equitación”
Del “Profesor”
Para serlo, se debe conseguir ensamblar las aptitudes examinadas teniendo
en cuenta la realidad humana de sus alumnos y sus posibilidades, ser amigo
de la didáctica y tener por lema el descender hasta el último
alumno para elevarlo a la altura que sea capaz de alcanzar. No debe conformarse
con instruir limitándose a los programas y responsabilizando exclusivamente
a sus alumnos, su papel tampoco será el de erudito dando a
diario una lección magistral, no debe convertirse en estratega de
grupos y mucho menos en terapeuta ayudando a satisfacer aspiraciones individuales.
La labor del profesor debe ser más completa, debe educar, es decir
orientar y para lograrlo debe conocer la realidad de sus alumnos.
Educar, es en suma procurar la integración del sujeto de modo que,
a la vez que se enriquece a sí mismo, pueda contribuir al perfeccionamiento
del mundo en que se halla inserto, siendo este un proceso en el que interviene
el hombre en toda su realidad. La clásica y a veces olvidada distinción
entre educación intelectual, física, espiritual, etc., no
deja de tener una honda raíz en la naturaleza humana pues en cada
una de esas funciones hay metas que conquistar y su realización
es un proceso en el que tiene capital importancia el desarrollo equilibrado
de las mismas y de ese equilibrio depende en gran parte el proceso de adaptación.
Del “Profesor de Escuela”
“Escuela” es el conjunto de caracteres
comunes que en arte distingue de las demás obras de una época,
región, etc., o al conjunto de profesores y alumnos de una misma
enseñanza, en definitiva lo que de algún modo alecciona o
da ejemplo, el que pertenece a una “Escuela” o
estudia en ella se le llama escolástico, y el que procede a la manera
y uso de ella se dice que actúa escolásticamente.
En equitación y en lo que a la disciplina de saltos se refiere,
las escuelas han cambiado con el tiempo y muchas fueron pasajeras, hoy
recordaré solo a dos: la primera y última actuales, deteniéndonos
brevemente en las primeras escuelas de doma que les sirvieron de fundamento.
De la cruel escuela italiana de “Giovanni Baptista Pignatelli”,
con sus ejercicios de alta escuela en su picadero de Nápoles, se
pasó a la antigua escuela francesa de “Francois Robichon
de la Gueriniere” que en 1733 publicó su obra “École
de Cavalerie” convirtiéndose de pronto en la “Biblia
ecuestre”y adoptada en todos sus aspectos por la “Escuela
Española de Equitación de Viena” que es en la
actualidad la escuela más antigua del mundo, data de 1572 cuando
se estableció adjunta a la corte de los Habsburgo. Su famoso picadero
de Invierno del palacio Hofburg, en la Josephplatz, se inauguró en
1735 bajo el reinado de Carlos VI (1685-1740).
Discípulo de “Gueriniere” fue el engolado “Antoine
de Pluvinel de Baume” (1555-1622), profesor de equitación
del Delfín, futuro rey de Francia Luis XIII y autor
en 1623 de “Le Manège Royale” (“El Picadero
Real”).
Unos años más tarde, concretamente en 1680, Luis XIV crea
el “Picadero de Versalles” del que proceden: la actual “Escuela
Nacional de Equitación” y la “Escuela de Caballería
del Ejército” de Francia, situadas ambas en Saumur a
orillas del río Loira. En esta última, fundada en 1768,
es donde esta ubicado el “Cadre Noir” que tan brillantes
galas y carruseles exhibe por todo el mundo con su “Écuyer
en chef” al frente, el “Grand Dieu” como
tradicionalmente se le conoce, y si en Viena disfrutábamos en el “Picadero
de Invierno”, aquí en Saumur lo hacemos en “La
Cour d´Honneur de l´École de Cavalerie”, y
los más agraciados lo podrán ver muy cerca de aquí en“ La
Cour de la Grande Écurie de Versalles.
Entre “Les Écuyers en chef du Manège de Saumur”, ha
destacar el primero en 1825, dentro de la “École de Cavalerie” monsieur “Cordier” y al
medalla de oro, doma individual, en la X Olimpiada Los Ángeles
1932, y “Écuyer” en 1935 coronel Lessag.
Ya en la “École Nationale D´équitation” en
1975 a nuestro admirado coronel “Durand”, padre
de Pierre medalla de oro, saltos individual, en Seúl con “Jappeloup”.
A Pluvinel se le debe el rechazo de los métodos y los procedimientos
brutales de la escuela italiana y la elaboración de un sistema de
enseñanza de la doma más humana y racional, que, a grandes
rasgos, sigue siendo válida hoy , fue el maestro que volvió a
poner en práctica el uso de los pilares o postes de doma, los mismos
que se utilizan todavía en la Escuela Española de Equitación
de Viena. Como dato curioso, anotar que fue él quien introdujo la “tralla” y
el “punzón”, aquella sustituyendo al bastón
y este macabro artilugio, (trozo de madera terminado en punta), que empleaba
para picar la grupa del caballo a fin de obtener la “grupada
y coz”.
“La Ecuela Española de Equitación de Viena”,
en el corazón de la ciudad , en ese museo de recuerdos maravillosos
que es el Palacio Imperial de la Reina María Teresa, ahí donde
transcurrió la juventud de María Antonieta, en donde los
sarcasmos de Voltaire y los relatos de Casanova se mezclaban al ruido de
las espuelas de Eugenio de Saboya, el anciano Francisco José puso
el punto final a los Hasburgos y, a partir de entonces, cada día
se oía el vigoroso relinchar de los caballos sementales lippizianos
de ascendencia española.
El coronel Alois Podhajsky, bronce en la prueba individual de doma
, XI Olimpiada de Berlín 1936, fue director de la Escuela
durante un cuarto de siglo, y fue él quien logró rescatar
los caballos durante la SGM llevándolos a San Martín.
Pero volvamos a lo nuestro.
Con las enseñanzas de Pluvinel, Caprilli creó la primera
escuela y con su método puso fin a la antigua escuela francesa. La
teoría de “Federico Caprilli” (1868-1907) se
basó en “dejar hacer” posición hacia
delante o asiento ligero, su forma de enseñar fue “por
medio del salto”, no confundir con enseñar “para
saltar”. Su secreto fue muy sencillo, un estudio profundo
del mecanismo de salto del caballo y una vuelta a la equitación
natural, donde el equilibrio privaba sobre la fuerza. En 1902, en Turín
sobre “Melopo”, estableció el record de altura
en 2,08 m y el de longitud en 7,40m., pero Caprilli tuvo poco tiempo
para recoger los frutos de su método ya que murió en Turín
el 7 de diciembre de 1907 a la edad de 39 años como consecuencia
de una caída de caballo yendo al paso con riendas largas, fue
el primer mártir de su idea. Hoy se le considera el padre
de la “Equitación Natural”.
El último exponente de las escuelas es la actual americana, producto
de Bert de Nemethy oficial húngaro que impuso sus criterios durante
más de veinte años en el equipo olímpico de los Estados
Unidos hasta crear un modo de montar basado en la equitación natural
y creando un estereotipo de jinete que hoy es la cúspide mundial, En
realidad no inventó nada pues volvió a la equitación
clásica, a esa primera escuela ya descrita, pero con una gran dosis
de inteligencia, imaginación y técnica.
Nemethy fue el que inició esta escuela y George Morris su continuador
como jefe actual del equipo de saltos y coordinador de todos los profesores
de equitación en EEUU. Entre todos han desarrollado un sistema donde
prevalece el estilo, la suavidad y la técnica, y así sus
mejores jinetes tienen un mismo sistema para entrenar a sus caballos y
todos los profesores un método común para hacerlo, en una
palabra, hay “Escuela”.
Del “Profesor de Escuela de Equitación”
Que debe tener un conocimiento profundo del caballo, pues es éste
el que contribuye en gran medida al éxito o fracaso, de su labor
Pluvinel escribía en 1623:
“Un profesor de equitación eficiente debe ser capaz de
enseñar al mismo tiempo al caballo y al alumno, y por supuesto
lograr que ambos progresen: el alumno convirtiéndose en jinete
y el caballo en ayudante del profesor”
Alos diversos recursos o procedimientos didácticos de que se vale
el profesor, se le conoce con el nombre de “Técnicas”,
a las diferentes técnicas empleadas, con el de “Métodos”, y
al conjunto de técnicas y métodos con el de “Sistemas”.
Vuestro sistema ha de ser de “Presente”, es decir
a base de métodos individualizados bajo vuestra dirección
técnica; por el material, vuestro método ha de ser “Lógico”, partiendo
de lo fácil a lo difícil; por la actividad constante del
alumno,“Activo”; por la centralización de conocimientos
, “Globalizado” con un tema central , el caballo,
y todas las disciplinas con él relacionadas; por los fines a lograr, “Organizado” y
de “Transmisión”, buscando lo desconocido,
aclarando lo confuso o aumentando los conocimientos de los alumnos y trasmitiéndoles
los vuestros , vuestra técnica, basada en el profesor, ha de apoyarse
en vuestros conocimientos y experiencia y se desarrollará mediante
la “Exposición” y “Demostración”, pero
también descansará en el “Material”, a
base de un conocimiento profundo del caballo.
Solamente unificando las técnicas y los métodos a tendremos
un sistema de enseñanza común, y únicamente así sacaremos
rendimiento a vuestro trabajo, y entre todos, a lo largo de unos años,
haremos “Escuela”.
Si la sólida formación moral y la competencia profesional
son los pilares en que deben basarse vuestra labor docente, la ejemplaridad
debe presidir todos vuestros actos, debiendo ser modelos constantes para
vuestros alumnos teniendo presente que por vuestro exquisito sentido de
la justicia y equidad os haréis acreedores al afecto de ellos, la
perfección debe ser vuestra meta, la entrega , vuestra forma de
vida, y todo esto, intentando que la relación con ellos esté inspirada
en el principio de la “Lealtad”.
De la “Lealtad”
Que es cosa de dos, vector de una dirección y doble sentido: ascendente
y descendente, que obliga al alumno con el profesor, pero también
a este con aquél, y siempre que a ella me refiero me aparece
el caballo. Estudiosos de las razas animales , consideran al perro como
el más fiel de todos, y se ponen de acuerdo al afirmar que es el
caballo el más leal, y esta lealtad que en sí tiene
se trasmite al que lo monta y se debe reflejar en su equitación.
Cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite-
rama ascendente- son bien interpretados por el jinete y cuando las ayudas
que el jinete manda -rama descendente- ya sean naturales o artificiales,
impulsoras o de retención , son bien admitidas por el caballo
, entonces se puede decir que en el binomio caballo- jinete hay lealtad,
y cuando esto ocurre se produce algo maravilloso y es que la equitación
se trasforma en arte.
Acabo como empecé, con la esperanza de nuestro hombre en la
India, pero sin saber responder a todas las preguntas que me hacen
referentes a las titulaciones, al profesorado y a la Escuela responsable
, ...a veces me sale la vena gallega y les digo... “por un lado
ya veis lo que hay, por otro, que queréis que os diga”...,
por eso sólo se me ocurre, como en los tiempos en que la emoción
taurina venía menos dictada por el arte del toreo que por la lucha
del astado con el caballo sin peto del picador gritar como se gritaba
en los tendidos ! Mas caballos!, y es que aquí hoy no se han
expuesto argumentos sino emociones, no se esgrimieron razones sino sentimientos.